29 de octubre de 2012

Argentina/Patagonia: Advierten sobre resistencias familiares para aceptar un diagnóstico de trastorno del espectro autista

El planetario de Trelew fue escenario del Primer Foro Patagónico de Autismo organizado por la Fundación Angeles de Cristal, que contó con una gran variedad de ponencias de profesionales que se desempeñan en tratamientos de autismo. En este marco, El Diario dialogó con la psicóloga social Patricia Savid, coordinadora de Equipos Terapéuticos de la Fundación que organizó el evento, quien se refirió a las resistencias y las dificultades que atraviesan las familias a la hora de recibir un diagnóstico de autismo en sus hijos.
 

Cabe señalar que las detecciones de dicho trastorno se han incrementado enormemente en estos últimos años, siendo la prevalencia de 1 en 100 nacimientos y afecta mayoritariamente a los varones, 4 a 1 en relación con las niñas. Si bien hay distintos grados de autismo, este trastorno implica principalmente dificultades en el aprendizaje, en la comunicación y en el desarrollo de vínculos sociales.
 

De este modo, Savid indicó que “muchas veces los padres todavía no han atravesado el proceso de asimilar que tienen un hijo con autismo y esto interviene en lo que es el abordaje del tratamiento en sí, es decir que los padres se cuestionan ¿cómo lo voy a llevar a mi hijo al tratamiento si no tiene nada? Entonces, hasta que no logran atravesar el proceso de aceptación, es muy difícil abordar el tratamiento. 

Esta negación no la hacen de manera explícita ni con ninguna intención, lo hacen porque es un proceso el que tiene que atravesar la familia, de aceptación y acomodación, entonces una vez que se acomodan pueden abordar el tratamiento que consiste simplemente en sacar turnos y concluir todas las actividades que tienen que ver con el tratamiento y que la familia completa está muy involucrada en el tratamiento, porque lo que se aprende en una hora en terapia, lo deben repetir en la casa en el resto del día, no es como otras cuestiones que con una hora de especialista alcanza, tienen que repetir esa habilidad en la casa para poder integrarla e incorporarla”, teniendo en cuenta que las rutinas son fundamentales en el tratamiento del paciente, ya que alguna situación inesperada o fuera de su rutina podría perturbarlos y generar episodios de violencia, agresión o autoagresión.

Diagnóstico temprano

Cuanto antes sea diagnosticado el niño, mayores posibilidades de aprendizaje podrá ir desarrollando, ya alrededor de los dos años suelen darse las primeras señales de alerta respecto de que el niño no sigue el ritmo de aprendizaje como otros, sus miradas, sus obsesiones con los objetos, la falta de lenguaje, entre otras cuestiones podrían ser llamados de atención para los padres.
 

Consultada por la edad promedio en que las familias ya tienen el diagnóstico respecto de lo que les está ocurriendo a sus niños y que lo aceptan, para poder iniciar el tratamiento de aprendizaje de habilidades, la coordinadora indicó que entre los 2 y los 6 años suelen aparecer estos diagnósticos, “lo que sucede es que la sintomatología es mayormente conductual, entonces muchas veces pasan inadvertidos como nenes caprichosos, algunos tienen un lenguaje básico y entonces lo que es observable como una conducta inadecuada es un berrinche y ¿qué niño de 4 años no tiene un berrinche? Entonces muchas veces pasa como un nene caprichoso o un niño que no le gusta jugar con otros chicos porque los trastornos son muy leves, por eso a veces cuesta darse cuenta. Entonces lo que sucede es que la familia se da cuenta porque compara al hijo con otros nenes de su edad y ven conductas diferentes, o bien el llamado de atención viene desde la escuela cuando comienzan el jardín, en los primeros años de la escuela o mismo en el jardín maternal”.
 

En primera instancias, las familias se resisten a aceptar ese difícil diagnóstico que saben que los acompañará de por vida, que implica un tratamiento cotidiano, “dicen que eso no es lo que les está pasando a sus hijos, que no entienden lo que les dice el médico porque hablan en un lenguaje críptico, es difícil entender la terminología médica si uno no tuvo una relación con un trastorno previamente, o bien dicen que eso no tiene su hijo o que no es tan así, entonces van de un médico a otro buscando a ver quién le dice algo diferente”, concluyó Savid. 


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