16 de enero de 2014

El síndrome de Asperger

Es un trastorno del espectro autista con síntomas menos graves.

Asperger

El autismo fue descrito en 1943. Primero por un psiquiatra estadounidense, Leo Kanner, y casi simultáneamente por el austríaco Hans Asperger, quien sin haber leído el trabajo de Kanner describió 4 casos de niños con sintomatología similar pero con el lenguaje conservado. En 1981 Lorna Wing definió los criterios diagnósticos, y en 1994 fue reconocido por la Sociedad Americana de Psiquiatría incluyéndose en el DSM-IV.

De causa es desconocida, hay un desarrollo atípico del cerebro, cuya causa más probable parece ser genética, que provoca una conducta anómala.


El número de personas con Síndrome de Asperger fluctúa entre 0’3 y 48 por 10.000, según se tomen criterios diagnósticos más o menos estrictos. Los varones se ven afectados más frecuentemente que las mujeres.

Manifestaciones clínicas. 

A diferencia de otros tipos de autismo, las personas con síndrome de Asperger no suelen tener retraso en la adquisición del lenguaje que aparece pronto, es fluido y con buena construcción de frases. Sin embargo no siempre parecen comprender, especialmente las bromas y los dobles sentidos, y su expresión es poco espontánea y llena de frases aprendidas, resultándoles difícil explicar de forma natural sus actividades diarias. A menudo llevan la conversación hacia temas de su interés, restringidos y peculiares, que parecen obsesionarles y que dominan como si fueran “pequeños profesores”, llegando a excluir otras actividades.

Como en los otros trastornos del espectro autista, los niños con Asperger suelen presentar torpeza motriz, con dificultades en la coordinación y en la manipulación fina.

Sus gestos son escasos y el lenguaje corporal y la comunicación no verbal inapropiados.

Su inteligencia es normal o incluso superior. El patrón cognitivo se caracteriza por unas habilidades verbales superiores a las visuoespaciales, lo que provoca dificultad en el reconocimiento de las expresiones faciales y por tanto en la empatía. Esta dificultad para comprender las emociones ajenas puede hacerles parecer fríos o insensibles, y no saben como actuar en situaciones no estructuradas.

Les resulta por tanto difícil la interacción con los demás y no suelen tener interés en participar a los otros de su juego. Siendo la dificultad para hacer amigos y la tendencia a aislarse lo que causa mayor preocupación en los padres.

Problemas asociados. Como en otros trastornos del espectro autista, es frecuente la aparición de: epilepsiadificultades en la atencióntrastorno del sueño o tics.

Especialmente en la adolescencia, la toma de conciencia de sus limitaciones sociales pueden llevarle a trastornos emocionales graves como la ansiedad y la depresión.

El diagnóstico de síndrome de Asperger, y del autismo en general, es el más controvertido de los trastornos del desarrollo ya que no contamos con marcadores biológicos que nos permitan confirmar el diagnóstico, que se basa únicamente en las manifestaciones clínicas que son complejas y variables en síntomas y gravedad.

El tratamiento debe ser individualizado y dirigido a mejorar las dificultades comunicativas, sociales y emocionales, requiriendo por tanto la colaboración de los padres, educadores y distintos profesionales de la salud.

Cuando aparezcan problemas asociados, debe considerarse la utilización de fármacos que contribuyan a hacer más eficaz el tratamiento psicopedagógico.

Con un diagnóstico temprano y un tratamiento bien orientado, los niños con síndrome de Asperger comprenden mejor sus deficiencias y pueden aprender a manejarlas.

La mayoría de adultos son independientes, pero persisten las dificultades sociales y necesitan apoyo para evitar complicaciones emocionales.

↬  2014 ©  mj mas

(Tomado de página web neuronas en crecimiento)

 

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