17 de marzo de 2010

Ernie Els, un campeón inspirado por su hijo con autismo

El triunfo de Ernie Els en el CA Championship, que cristalizó el último domingo en El Doral, Florida, contiene un significado que va mucho más allá de un logro deportivo, un salto en la cuenta bancaria o una escalada en el ranking mundial. A los 40 años, el sudafricano encontró una recompensa a su tenacidad y a sus esfuerzos fuera de las canchas.

Todo cambió en la vida de Big Easy cuando le anunció al mundo que su hijo Ben, por entonces de 5 años, había sido diagnosticado de autismo. Lo hizo una semana después de su triunfo en el Honda Classic, en marzo de 2008. Hasta esa conquista, el ambiente del golf se preguntaba qué pasaba con uno de los mejores jugadores del circuito, que padecía una sequía de títulos de cuatro años en los Estados Unidos y había extraviado su toque distintivo y hasta su deseo de ganar. "Ese fue el momento y el escenario adecuado para, finalmente, hablar sobre la situación de mi hijo. También para alertar sobre esta enfermedad".

Por aquellos días, Ernie y su mujer, Liezl, buscaban acomodarse a una nueva y difícil realidad familiar. "Fue un golpe duro para todos. Durante mucho tiempo estás tratando de entender qué pasa con tu vida. Se siente lástima de uno mismo. Lo trágico es que en esta época, el chico que padece autismo es olvidado. La sensación es que él encarna una pérdida de tiempo, algo que habla mucho más de la sociedad que de la manera de actuar del niño. Es realmente desgarrador".

Asimilado el golpe, Els emprendió una misión que continúa hasta hoy: siempre coloca en primer plano la batalla contra la enfermedad por sobre su carrera golfística. Hace justo un año, este triple ganador de majors estableció la "Els for Autism Foundation", un centro modelo para niños autistas que incluye un programa educativo para pacientes de 3 a 21 años. Además, impulsó la creación de un equipo de médicos, logopedas y otros especialistas, junto con un departamento de investigación donde se buscan las causas del autismo y su posible tratamiento. La iniciativa apunta a financiar proyectos sobre autismo en universidades y laboratorios a lo largo de los Estados Unidos.

La condición de Ben fue la principal razón por la cual la familia Els decidió abandonar Wenthworth, en Inglaterra, y afincarse en West Palm Beach, Florida. "La mudanza benefició a mi golf, pero fundamentalmente favoreció una terapia más intensiva para mi hijo. Y lo está haciendo muy bien: quizás dice cosas diferentes respecto de otros chicos y obviamente tiene algunas dificultades, pero entiende todo lo que le decimos y está especialmente en sintonía con nuestras emociones. Es casi como un sexto sentido. Samantha, su hermana mayor, se comporta fantástico con él".

Allí en West Palm Beach, un día después de su triunfo en El Doral, el sudafricano organizó por segundo año consecutivo el Pro-Am Els for Autism Charity, con estrellas del pasado y de la actualidad tales como Jack Nicklaus, Steve Stricker, Raymond Floyd, Adam Scott y Robert Allenby. No trascendieron las cifras de este año, pero en 2009 recaudó 500.000 dólares, que lógicamente destinó a su fundación. El objetivo, ahora, es la construcción de un centro en Palm Beach que cobije 300 chicos con esta enfermedad.

El compromiso de Els con el autismo es total. Su bolsa de palos tiene bordado el logo de "Autism Speaks Up". Jugó 54 torneos sin obtener un primer puesto, pero jamás puso como excusa su complicada situación familiar. "Algunos muchachos recién casados me preguntan cosas acerca de la llegada del primer hijo. Quieren saber si el problema del autismo se lleva en los genes o en la sangre; si se trata como una inyección antigripal… Nosotros estamos para averiguarlo", comenta Ernie, que también incursionó en el negocio de los vinos y en el diseño de canchas, destacándose un exótico campo en Dubai acoplado al desierto.

Los primeros capítulos deportivos de Els, nacido en Johannesburgo y amante del cine, están más emparentados con el tenis que con el golf. Hasta los 14, raqueta en mano, el joven Ernie participaba activamente en los campeonatos juniors. También era aficionado al rugby union y al cricket. Pero un día dijo basta y se volcó de lleno al golf, deporte que había comenzado a practicar de manera informal a los 9 años.

Su primer triunfo significativo se produjo en el Campeonato del Mundo Junior, tras derrotar a Phil Mickelson en el desempate. Ganó el campeonato amateur de su país con 16 años y a los 22 fue el primer jugador sudafricano, desde Gary Player en 1979, que se impuso en el Abierto de su país, el PGA y el Masters, los tres del Tour sudafricano.

El gran salto lo concretó a los 24 años, al imponerse en el US Open de 1994, tras un desempate con Loren Roberts y Colin Montgomerie; en 1997 volvió a conquistar ese Major luego de dejar atrás por un golpe a Monty. En reconocimiento por ambos logros, los directores del Tour Europeo lo nombraron miembro honorario de por vida de ese circuito. En 2002, con la consagración en el 131º Abierto Británico, en Gullane, sumó su tercer torneo de los grandes.

Desde los 90, Els se presentó como una alternativa para contrarrestar el dominio de Tiger Woods. Siempre fue un animador en el PGA Tour, en la gira del Viejo Continente y en la de Sudáfrica, con un total de 17 títulos en los Estados Unidos y otros 44 internacionales. Pero sin dudas, su mayor logro es la lucha día a día para la recuperación de su hijo. Allí en El Doral, hace unos días, estuvo Ben para festejar con su padre.



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